Pixel art
Paletas limitadas: cómo trabajan los estudios de pixel art latinoamericanos
Entrevistas a estudios que reducen su paleta a ocho colores para ganar identidad.
La restricción de paleta no es una limitación técnica heredada de las consolas antiguas, sino una decisión de autor. En esta edición reunimos conversaciones con estudios de Buenos Aires, Ciudad de México y Bogotá que trabajan con ocho o doce colores fijos por proyecto.
Cada uno explica cómo elige los tonos base, cómo documenta las variaciones de sombra y por qué rechaza la gradación libre. También revisamos los bocetos previos y las hojas de estilo que acompañan cada entrega, para entender cómo se sostiene la coherencia entre sprites, interfaz y portada.
El resultado no es un catálogo de trucos, sino una mirada al oficio: cómo se decide un color cuando cada píxel cuenta y cómo esa disciplina se traslada a la identidad visual de sellos musicales, editoriales pequeñas y videojuegos independientes.